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Francis Bacon

(28/10/1909 - 28/04/1992)

Biografía de Francis Bacon

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Francis Bacon. 28/10/1909 Dublín (Irlanda) - 28/04/1992 Madrid (España)

Francis Bacon, pintor británico de origen irlandés de estilo expresionista, basado en un simbolismo caracterizado por la deformidad pictórica, que le han convertido en uno de los artistas más originales del siglo XX. Ha sido considerado una figura de la Nueva Figuración, tendencia que se desarrolla a lo largo de los años sesenta, tras el agotamiento del informalismo.

Considerable ambivalencia puede además ser detectada en comentarios suyos, tales como «[q]uisiera que mis pinturas se vieran como si un ser humano hubiera pasado por ellas, como un caracol, dejando un rastro de la presencia humana y un trazo de eventos pasados, como el caracol que deja su baba» o «[a]caso algún día logre capturar un instante en toda su violencia y toda su belleza».

Nació en Dublín, de padres ingleses, el 28 de Octubre de 1909. Tras una infancia marcada por la soledad y la enfermedad, llegó a Londres a finales de la década de 1920. Entre 1927 - 1928 una época en París y Berlín, donde hizo trabajos de decoración y comenzó a interesarse por la pintura. En ese período descubrió y admiró La masacre de los inocentes, óleo de Poussin conservado en el Museo Condé sito en dicha localidad. Este cuadro despertó en él, según dijo alguna vez, un gran interés tanto por la boca como por el grito.

En la Galería Rosenberg de París, tras visitar una muestra que incluía con las figuras antropomorfas de Pablo Picasso, Bacon decidió hacerse pintor. En 1929 volvió a Londres y se inició como autodidacto en la pintura al óleo.

De regreso a Londres, Bacon tomó algunas clases informales de dibujo y pintura con el artista australiano Roy De Maistre y, trabajando además como autodidacta, realizó sus primeras obras a partir de 1929. Realizó acuarelas, gouaches y óleos, pero su quehacer no fue inmediatamente reconocido y ello lo condujo a destruir parte de su producción.

Sus primeros ensayos son entre 1929 y 1944, año en el que ante el escaso éxito destruye casi todas las pinturas que había hecho hasta entonces. Es durante la Posguerra cuando da a conocer el tipo de pintura que le hará famoso.. Ya en el tríptico "Tres estudios de figuras junto a una crucifixión" de 1944, marca el reinicio de su carrera en las que aparecen las claves a las que responde su pintura en las siguientes décadas.

La visión atormentada de Bacon llamó la atención de un público traumatizado por la experiencia de la guerra y todos sus males; pero así como los pintores informalistas orientan su angustia existencial hacia la indeterminación de la abstracción matérica, Bacon elige la figura humana como motivo central de sus cuadros, y la somete a deformaciones y alteraciones hasta un nivel no conocido con anterioridad en la historia del expresionismo. Ya sea en sus retratos, como en sus autorretratos o en composiciones más complejas, los cuerpos mutilados, los órganos atrofiados y todo tipo de anomalías anatómicas dan como resultado una imagen del horror que se inserta en un espacio indefinido, de fondos monocromáticos, que comunica una sensación de aislamiento y claustrofobia.

La apuesta de Bacon por la figuración se formula desde la más absoluta subjetividad, tomando de la vanguardia aquellos elementos que le convienen para conseguir expresar la torturada realidad del hombre contemporáneo. Para la construcción de los seres que pueblan sus lienzos hace uso de la gestualidad del informalismo, la distorsión expresionista y la evocación onírica surrealista (la emotividad en sus diversas formulaciones). Tales seres quedan superpuestos a grandes superficies de color plano, ordenados muy cuidadosamente; para ello sigue normas extraídas de la tradición abstracta geométrica más austera, siguiendo la más rigurosa racionalidad compositiva. Emotividad y racionalidad confluyen pues en la pintura de Bacon y se conjugan en un equilibrio extraordinariamente fértil y atrayente.

En 1948 el Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York compró una obra suya y en 1949, año de su primera pintura inspirada en el cuadro de Velázquez, "Inocencio X", comenzaron una serie de exposiciones individuales.

Una buena parte de su obra está constituida por autorretratos y retratos de amigos suyos como el "Retrato de George Dyer" en un espejo (1968, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid). Fiel a la idea de que el arte más grande te devuelve siempre a la vulnerabilidad de la situación humana, su obra es una constante reflexión sobre la fragilidad del ser. En cuadros como "Cabeza rodeada de carne de vaca" (Estudio después de Velázquez) (1954, Art Institute of Chicago) y en una serie pintada en 1952 sobre perros que gruñen, Bacon intentó impactar al espectador al hacerle tomar conciencia de la crueldad y violencia.

A partir de aquellos Tres estudios de figura en la base de una crucifixión en los que las masas se retuercen sobre sí mismas para acabar convertidas en grito exacerbado de angustia y de dolor, Bacon utilizaría a menudo fondos rojizos para ubicar sus torturadas figuras. Un buen ejemplo de ello es otra obra posterior, Mujer vaciando un cuenco y niño paralítico gateando según Muybridge (1965, Stedelijk Museum, Amsterdam), en la que las masas corpóreas que representan a la madre y al hijo se sostienen en un difícil equilibrio sobre una frágil estructura oval, o el más tardío Estudio del cuerpo humano (1982, Museo Nacional de Arte Moderno, París), en el que el cuerpo masculino aparece reducido al sexo y a las extremidades inferiores.

El interés de Bacon por los autorretratos de Rembrandt y por toda la obra de Velázquez se evidencia tanto en el uso de los empastes pictóricos como en la reinterpretación de obras como el retrato de Inocencio X, del que en 1961 realizó una espeluznante versión que, sin embargo, según él mismo confesó, no consiguió superar la obra original de Velázquez.

Las fuentes iconográficas en que Bacon se inspiraba para realizar sus obras podían provenir, como se ha dicho, de la historia de la pintura, pero eran los álbumes fotográficos de Muybridge (con sus estudios sobre el movimiento humano y animal) y las fotografías anónimas de diarios y revistas o los fotogramas de películas de Eisenstein o de Buñuel lo que constituía su archivo fundamental.

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